- El docente del Diplomado en Electromovilidad de la Universidad de Santiago de Chile y Director de Programas del Centro de Movilidad Sostenible, Ignacio Rivas, se refirió a la importancia de formar profesionales especializados, con capacidad de adaptación ante los desafíos de la industria energética.
Frente al creciente avance e innovación de la industria energética, el Departamento de Ingeniería Eléctrica (DIE) de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) impulsó el Diplomado en Electromovilidad. Desde 2020, este programa forma especialistas capacitados en conocimientos técnicos sobre los vehículos eléctricos y su funcionamiento, además de entregar habilidades en torno a las políticas públicas y modelos de negocio, aspectos fundamentales para el sector energético.
El Magíster en Economía y Políticas de Energía, Ignacio Rivas, es uno de los 12 relatores de esta especialización, donde dicta la asignatura de Infraestructura de carga de automóviles eléctricos en el sector público y privado. Rivas, además, se destaca por ser Director de Programas del Centro de Movilidad Sostenible, cuya misión principal es apoyar el proceso de descarbonización de los transportes en América Latina y el Caribe.
En este marco, docente se refirió al aporte de la formación especializada en electromovilidad, los avances que ha experimentado el sector y las principales brechas que aún persisten para avanzar en la transición energética.
¿Qué habilidades se buscan impulsar con este diplomado y cómo se proyectan estas habilidades en el contexto de América Latina?
El diplomado busca desarrollar habilidades interdisciplinarias, combinando ingeniería con el análisis económico y el diseño de políticas públicas. El objetivo es que los estudiantes puedan evaluar tecnologías, formular modelos de negocio viables y comprender la regulación. En el contexto de América Latina, profesionales capaces de liderar la transición energética adaptando la tecnología a nuestras restricciones de infraestructura y presupuesto.
¿Cómo se distingue este diplomado del resto de cursos sobre movilidad y energías sostenibles?
Creo que el valor que tiene este diplomado es el enfoque integral y práctico del programa. Los profesores venimos de experiencias muy variadas: la industria, la academia, el sector público, la sociedad civil, la innovación y la regulación, entre otros.
En la práctica, los estudiantes aprenden el funcionamiento de los vehículos y de la infraestructura de carga en conjunto con las herramientas normativas y de análisis económico necesarias para implementar proyectos reales. Esa visión interdisciplinaria entrega un perfil profesional mejor preparado para resolver los desafíos concretos que exige hoy la industria.
¿Cómo se asesora al Estado de Chile sobre electromovilidad y energías sostenibles?
La convergencia se da de forma natural porque gran parte del cuerpo docente participa activamente en el diseño e implementación de políticas públicas. Desde instituciones ligadas al sector, como en mi caso actual en el Centro de Movilidad Sostenible (…), transferimos esa experiencia de casos reales y concretos en las clases.
¿De qué manera ha evolucionado dicho diplomado y qué forma ha tomado con el avance en tecnologías y la instalación progresiva de infraestructura que favorezca la electromovilidad?
A lo largo de las versiones del diplomado, hemos podido ver cómo ha avanzado la electromovilidad en Chile, donde algunos desafíos perduran y otros han evolucionado. Hoy, a medida que el precio de los vehículos disminuye, las barreras más grandes para masificar esta tecnología tienen que ver con la experiencia de carga de los usuarios. En ese sentido, el programa pone énfasis en el desarrollo de la infraestructura, su integración con las redes eléctricas, la interoperabilidad y la creación de nuevos modelos de negocio.
¿Cuáles son los principales desafíos que atraviesa el país en cuanto a la transición energética en medios de transporte?
Un primer desafío es el factor económico. Los precios de los vehículos eléctricos aún son mayores en promedio respecto a los de combustión interna.
A nivel de infraestructura, la urgencia es desplegar una red de carga pública que llegue a todas las comunas y que opere la mayor parte del tiempo sin fallas. Desde el punto de vista regulatorio, necesitamos modernizar el sector de distribución eléctrica para habilitar tarifas flexibles y bajar los precios de la electricidad. Por último, debemos implementar de buena manera el reglamento de interoperabilidad, lo que mejoraría la experiencia de conexión y pago.


